Pedro Juan Caballero - Paraguay // jueves, 23 de octubre de 2014

Creador de Megaupload quiere ser juzgado en EE.UU.
11-07-2012 7:44:29 // Fuente: EFE
SÍDNEY. El creador del portal Megaupload, Kim Schmitz o Dotcom, propuso hoy ir voluntariamente a Estados Unidos para ser juzgado por supuesta piratería informática y otros delitos.

Pone la condición de que desbloqueen el dinero de sus cuentas y le otorguen la libertad condicional en ese país.

“No hay necesidad de una extradición. Queremos libertad condicional y que descongelen las cuentas para (pagar a) los abogados y los costes de la vida”, dijo Dotcom en un mensaje dirigido al Departamento de Justicia de EE.UU. y divulgado por medio de la red social Twitter.

Pero Dotcom, en libertad condicional en Nueva Zelanda, considera que las autoridades estadounidenses “nunca aceptarán esto porque ya saben que no pueden ganar este caso”, comentó, por otro lado, al diario New Zealand Herald.

Tras prometer que el portal Megaupload regresará fortalecido, Dotcom también envió un “tweet” a sus casi 90.000 seguidores anunciando que busca “servicios de alojamiento y proveedores de banda ancha fiables, ya sea en Europa, Sudamérica o Asia”.

Megaupload “busca apoyos gubernamentales. Los EE.UU. perderán muchos negocios de internet. ¿Quién los quiere?”, indicó Dotcom, antes de mantener una reunión con sus abogados neozelandeses.

La propuesta de ir a Estados Unidos surge después de que la Justicia de Nueva Zelanda aplazara hasta marzo de 2013 el proceso de extradición, cuyo inicio estaba previsto a principios del próximo agosto, con el propósito de resolver asuntos pendientes vinculados al caso.

Dotcom está inmerso en una complicada batalla legal en varios países desde que el pasado enero se produjo el asalto policial a la la lujosa mansión de alquiler en la que residía y situada a las afueras de la ciudad de Auckland.

La acción fue parte de un operativo internacional impulsado por Estados Unidos contra la piratería informática, que incluyó la detención de Dotcom y de otros tres directivos de Megaupload en Nueva Zelanda, así como de otras personas en Europa, además del cierre del portal y incautación de sus bienes.

Poco después de la operación, Dotcom y sus tres ejecutivos obtuvieron la libertad condicional y una serie de victorias legales, entre ellas un fallo que en el que se declaró ilegal el asalto policial y la confiscación de las pruebas y otro que permitió a su defensa acceder a las pruebas decomisadas.

Pero todavía la Justicia neozelandesa no se ha pronunciado sobre estos asuntos y se espera además que la Fiscalía neozelandesa, que representa a EE.UU., recurra contra la decisión judicial de autorizar a la defensa examinar las supuestas pruebas.

Dotcom, quien como sus asociados asegura ser inocente de los delitos que les imputan, cree que las autoridades estadounidenses intentan alargar el proceso todo lo que sea posible para asfixiarlo financieramente.

Dotcom dijo al diario New Zealand Herald que la batalla judicial y los aplazamientos afectan a su capacidad para afrontar el pago de las “ millonarias ” facturas que tiene pendientes con los 22 abogados que defienden su inocencia en diversos casos en varios países.

“Ellos saben que por cada movimiento que hagan tengo que enviar (dinero) a mis abogados. Lo hacen para que no tenga la oportunidad de defenderme a largo plazo”, enfatizó Dotcom, quien de ser hallado culpable en EE.UU. puede ser condenado a una pena de hasta 20 años de cárcel.

Dotcom también ha aprovechado Twitter, donde se promueve como un “luchador por la Justicia”, para criticar los proyectos de ley “Stop Online Piracy Act” (SOPA) y “Protect IP Act” (PIPA), de EE.UU., así como la norma que regula el funcionamiento de la Comisión de Propiedad Intelectual en España para combatir la piratería en internet.

EE.UU. quiere juzgar a los directivos de Megaupload por supuestos delitos relacionados con la piratería informática, crimen organizado y blanqueo de dinero.

A Megaupload se le atribuye haber causado más de 500 millones de dólares (unos 408 millones de euros) en pérdidas a la industria del cine y de la música al transgredir los derechos de autor y obtener con ello unos beneficios de 175 millones de dólares (142 millones de euros).


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